miércoles, 13 de mayo de 2015

-Si la verdad hace daño, Farag -le espeté, llena de rabia, pensando en Ferma, Margherita y Valeria, y en tanta otra gente-, no es necesario conocerla.
-Tenemos opiniones diferentes, Ottavia. La verdad siempre es preferible a la mentira.
-¿Aunque haga daño?
-Depende de cada persona. Hay enfermos de cáncer a los que no se les puede decir cuál es su mal; otros, sin embargo, exigen saberlo -me miró fijamente, sin parpadear por primera vez desde que le conocía-. Creía que tú eras de esta última clase de gente. 

El último catón, Matilde Asensi

1 comentario:

Javier Castillo dijo...

"El arte jamás expresa nada que no sea a sí mismo. [...] Desde luego, las naciones y los individuos, con esa saludable vanidad natural que es el secreto de la existencia, tienen siempre la impresión de que las musas hablan de ellos, tratando siempre de encontrar en la serena dignidad del arte imaginativo un espejo de sus turbias pasiones, y olvidando siempre que quien canta a la vida no es Apolo sino Marsias" Oscar Wilde-La decadencia de la mentira